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En Colima nace el
Museo Fernando del Paso
La mano izquierda del
novelista cobra revancha: su faceta de artista plástico es
reconocida con la apertura de un espacio que expondrá sus obras
junto a las de jóvenes creadores
Lunes 16 de
mayo de 2011
Alida Piñón
http://www.eluniversal.com.mx/cultura/65439.html
El Universalana.pinon@eluniversal.com.mx |
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Fernando
del Paso es zurdo de nacimiento, pero las normas no escritas de
la época en la que le tocó vivir su infancia, dictaban que todo
debía hacerse con la mano derecha. Sin embargo, el escritor sólo
es diestro para comer y para escribir. “Lo demás lo sigo
haciendo con la izquierda”, dice.
Cuando el autor
del Noticias del Imperio empezó a mostrarle al mundo otra de sus
facetas creativas, solía declarar que el ejercicio del dibujo
era una “venganza de mi mano izquierda”. Tal desquite fue
consumado en varias ocasiones a través de sendas exposiciones
que tuvieron lugar tanto en México como en Estados Unidos, Cuba,
España, entre otros países.
Ahora, la mano
izquierda del autor de 76 años, a quien se le deben obras
clásicas de la literatura mexicana como Palinuro de México y
José Trigo, lleva al máximo nivel su revancha y celebrará el 27
de mayo la inauguración del Museo Fernando del Paso, en el
centro de Colima, el cual albergará su obra y fungirá como un
espacio abierto a la creación de los jóvenes artistas
colimenses.
Sobre el oficio
del arte plástico, en entrevista con EL UNIVERSAL, el escritor
refiere: “Escribir me atormenta un poco, pero cuando dibujo
puedo escuchar música o una conversación que puedo seguir.
Dibujar es una actividad completamente separada de la tarea de
escribir. La literatura y la música se dan en el tiempo y las
artes plásticas en el espacio, es decir, la literatura tiene un
principio, un intermedio y un fin, en cambio cuando se está
frente a un cuadro o una escultura no sabes dónde comienza y
dónde termina, por lo tanto se da en un espacio”. |

NOVELISTA. Autor de libros como
"Noticias del Imperio |
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DIBUJO “TRASVESTIS”. La plástica
no es un mero hobbie en la carrera de Del Paso (Foto: ESPECIAL ) |
Museo en
proceso
Al principios
del 2000 el artista expuso en la Pinacoteca Universitaria de
Colima, que forma parte de la Universidad de Colima, tras esa
experiencia Del Paso donó parte de su obra y en respuesta las
autoridades de la institución le ofrecieron crear un museo en su
nombre.
El proyecto comenzaba a tomar forma cuando en el 2003 hubo un
sismo que afectó de manera importante a Colima, por lo que los
recursos del estado fueron destinados a la reconstrucción de la
ciudad, acciones en las que la universidad jugó un papel
fundamental. El proyecto tuvo que ponerse en pausa.
El tiempo pasó,
la ciudad poco a poco terminaba su proceso de reconstrucción y
hubo un cambio en la rectoría, comandada ahora por el doctor
Miguel Ángel Aguayo López. Y se comenzó a trabajar en el museo
del escritor.
“La idea del
museo me fue ofrecida por el doctor Carlos Salazar, ex rector de
la Universidad de Colima y se llevó mucho tiempo en cuajar
porque hubo un sismo muy fuerte en Colima, y dado que la
Universidad está a cargo de la cultura del estado, incluso más
que la Secretaría de Cultura que casi no hace nada, y ante los
daños ocasionados pues tuvo que posponerse. Pero la obra que
será expuesta me tomó mucho más años de lo que ha tomado la
creación del museo. Nunca pensé que la Universidad se interesara
en mi obra gráfica, así que estoy muy contento”, explica. |
En un principio se
había pensado instaurarlo en una galería ubicada en Nogueras, pero
el espacio resultó muy pequeño, pues tan sólo de la muestra de Dos
mil caras de cara al dos mil se necesitan 400 metros cuadrados de
mamparas. Se pensó entonces en una casona del siglo XVIII ubicada a
un costado de la Pinacoteca, de las pocas que quedan en la ciudad y
que en alguna época fue conocida como la Casa de los siete patios,
misma que estaba en paupérrimas condiciones. Así inició el proceso
de revitalización del inmueble, con presupuesto universitario.
La casa pertenece a
un particular y aún se analiza si será comprada o alquilada, lo que
podría resolverse durante el rectorado del doctor Aguayo.
“Mi trabajo estará
en una casona antigua que le dará un valor adicional, pero lo que
más me gusta es que si bien el museo se va a inaugurar con toda la
obra que he donado, en unos meses se mostrará también la obra de
jóvenes pintores de Colima, así como toda clase de artes
experimentales como el performance, el arte conceptual,
instalaciones, etcétera. Dialogar, de algún modo, con la juventud me
da mucho gusto, me alegra tanto que un museo que llevará mi nombre
reciba la obra de artistas con otras tendencias y otras formas de
expresión”, comenta.
El museo, impulsado
y vigilado por el arquitecto Fernando Macedo, tiene cinco salas, una
de las cuales será de doble altura en la que permanecerá parte de la
colección de Del Paso, Dos mil caras de cara al dos mil, Mujeres sin
cara de Ciudad Juárez, una serie de dibujos de Cielo y Piedra,
Destrucción del caos I y II y Castillos en el aire.
Para la
inauguración y durante cuatro meses más, las obras del artista
estarán exhibidas en cada una de las salas; después en dos de éstas
habrá exposiciones temporales de jóvenes creadores.
No sólo se exhibirá
la obra plástica de Del Paso, también habrá obra literaria que podrá
ser consultada. Y se tiene planeado que de manera intermitente se
realicen mesas redondas sobre el trabajo literario del escritor.
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Fuera del
mercado
“El
ofrecimiento nació cuando hice la exposición Dos mil caras de
cara al dos mil. Era una obra muy vasta, enorme, no me costó
desprenderme de ella porque no tenía espacio dónde ponerla, no
era un cosa que pudiera heredar a mis hijos, se necesita de
muchas paredes para exponer dos mil caras que además no son tan
pequeñas. Así que se me ofreció donarla y lo hice. |
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“Con el tiempo
decidí dar más muestras de mis estilos y digo estilos porque nunca
he estado en el mercado de la pintura y del dibujo, lo que me ha
permitido experimentar en muchos sentidos. Cuando estás en el
mercado y vendes, tienes que mantener un estilo para que se siga
vendiendo la obra. Yo, por fortuna, no tengo ese compromiso”,
comenta Fernando Del Paso.
Las artes
plásticas, dice, no son un hobbie. “Son una segunda forma de
expresión. Es evidente que le doy más importancia al oficio de
escribir, que al de dibujar porque nunca he dejado de escribir para
dibujar y varias veces he dejado de dibujar para escribir al no
tener tiempo para hacer ambas cosas”.
El escritor comenta
que a la distancia, una de las muestras, Mujeres sin cara de Ciudad
Juárez, se ha quedado corta frente a la denuncia que pretendió hacer
cuando la creó. “Esa obra fue una especie de homenaje a las mujeres
muertas y desaparecidas en esa desdichada ciudad. Escogí el número
de 300 porque era el cálculo de víctimas en aquél entonces. Como
protesta, desgraciadamente se ha quedado muy corta, porque desde que
yo hice esas pinturas han pasado muchas cosas. Se calcula que han
muerto cerca de 40 mil personas en este país, víctimas de una
violencia aberrante. Hablar de 300 ya no es nada, la cifra de hoy es
escalofriante. Es una lástima, pero mi obra queda como homenaje a
las víctimas que antecedieron a todas las que se han registrado en
esa ciudad maldita que es Ciudad Juárez y el resto del país”.
Pese a que el museo
lo tiene contento, no pudo trabajar obra nueva para celebrar el
acontecimiento. “Cuando estoy dibujando es lo más importante para
mí, cada oficio tiene su momento. Cuando estoy haciendo maquetas
también se vuelve algo de primerísima importancia o cuando escribo,
ahora, cuando estoy más cómodo en la vida es cuando no hago nada.
Revisa, junto con
el Fondo de Cultura Económica el manuscrito del primer volumen de
tres que aparecerán simultáneamente en México y España de ensayos
históricos sobre el islam y el judaísmo; saldrán en julio o agosto
de este año. “Por eso no hay obra nueva en el museo, para mi
desgracia no he dibujado nada en los últimos 10 años. Pero me da
mucha comezón en la mano izquierda. Tengo 76 años y a esta edad se
juega una carrera con el tiempo, espero terminar este libro en uno
dos años y si vivo unos meses o unos años más, le aseguro que los
dedicaré a dibujar”.
Obras para
contemplar
“Dos mil caras
de cara al dos mil”. Dos mil dibujos realizados en distintas
técnicas: tinta, pluma, collage, cartón, impresiones y técnica
mixta, todas de idéntico formato que están divididas en 50 series de
40 piezas cada una.
“Las mujeres sin
cara de Ciudad Juárez”. Mural integrado por 300 obras de pequeño
formato, en el que destaca las formas de la calavera y el cráneo.
“Destrucción del
orden”. Serie compuesta por quince obras de técnicas mixtas.
“Castillos en el
aire”. Treinta dibujos en tinta china. La obra posee dejos de
aventuras geométricas y juegos de figuras como globos aerostáticos,
puertas, ventanas, fusionadas con elementos naturales, creados en
homenaje al grabadorista Maurits Cornelis Escher. |